¿SE PUEDE ABRIR LA CERRADURA CON LA LLAVE PUESTA?

¿Se puede abrir la cerradura con la lleve puesta? Si has llegado hasta aquí buscando respuestas a esta pregunta, es porque estás buscando solución a una situación muy desagradable, desconcertante, y estresante como esta, ¡Te has dejado las llaves puestas por dentro al salir de casa! Seguramente llevas un día horroroso, con muchas carreras, y haciendo mil cosas a la vez. Es posible que suelas dejar la llave puesta por dentro al entrar en casa y cerrar, algo que según los expertos está mal hecho, algo que te repiten por activa y por pasiva familiares y amigos cuando sale la conversación, pero aun así, es algo que tienes automatizado de siempre, y es ya una costumbre, que aunque mala, no eres capaz de quitártela, y repites día tras día sin darte la menor cuenta si quiera. Y con el lio de día que llevas, has salido corriendo de casa, has tirado de la puerta, y…en ese preciso momento se te ha paralizado todo el cuerpo y la mente por un segundo, sin saber muy bien porque, hasta que en cuestión de milésimas tu cabeza a reaccionado, y has entendido ese parón que has experimentado, por tu mente ha pasado tu carrera al salir de casa, tu forma rápida de tirar de la puerta para cerrarla sin pensar, y acto seguido, la imagen clara y nítida de tu puerta por dentro, con la llave allí puesta en su cerradura interior, tu llave tan bien puesta, allí quieta, esperando como siempre a que la cogieras antes de salir de casa para poder realizar su función de cada día, cerrar la puerta por fuera al salir, y pero esto no ha sucedido, no has cogido la llave, y no hay forma de volver tus pasos atrás.

Vamos a darte una serie de soluciones, así que relájate y sigue leyendo, no vamos a decir que sean soluciones fáciles si no se tiene un poco de práctica, que no es lo normal, pero al menos podrás intentarlo.

¿Sabes si tu cerradura cuenta con Cilindros con función de emergencia y cilindros friccionados? Esto es lo primero que nos tenemos que preguntar, porque si la respuesta fuese que sí, no habría ningún problema. Estos son cilindros preparados para abrir por ambos lados aunque la llave esté puesta por uno de los dos extremos, ya que son totalmente independientes. Este tipo de cilindros cada vez se usan más, justamente para evitar estas situaciones. Así que, si no lo tienes claro, intenta introducir tu llave directamente para salir de dudas, que igual nos estamos agobiando sin tener motivos para ello por el simple desconocimiento de nuestra propia cerradura. Y si por desgracia no cuentas con este tipo de cilindros, sigue leyendo, y prueba con las siguientes soluciones.

¿Crees que la llave la dejaste sin girar? Si tu respuesta es sí con seguridad, estás salvado, porque será mucho más fácil y rápido de lo que crees. Para este truquito solo necesitamos cruzar los dedos (si no estamos seguros) para que la lleve esté recta, es decir, sin haber dado ninguna vuelta a la cerradura, que la hayamos dejado solo puesta. Lo que necesitas para ayudarte es un alambre finito o algo similar que puedas tener a mano, o pedirle a un vecino (siempre es bueno contar con la ayuda de los vecinos en situaciones como esta, dos cabezas piensan más que una, y dos pares de manos con destrezas diferentes multiplican las posibilidades de éxito), solo tendrás que meter el alambre por la cerradura para intentar empujar desde ahí la llave que tenemos puesta al otro lado de la puerta, ni siquiera hace falta que empujes la llave hasta sacarla del todo, con que la saques unos milímetros conseguiremos hueco suficiente para que entre nuestra llave de repuesto desde el exterior. Es posible que en segundos tengas solucionado el problema.

Inténtalo con un plástico de botella, esta es la última opción si las dos anteriores no han sido posibles. Solo necesitas una botella de refresco vacía, córtale los extremos, tanto el culo de la botella, como la parte de la boquilla, a continuación córtalo por la mitad para conseguir una tira larga, lo que es todo el contorno de la botella de la parte central. Introdúcela entre el marco y la puerta por debajo de la cerradura, puedes empujar un poco la puerta hacia dentro para ayudar a que entre mejor, y comienza a subir el plástico de la botella mientras empujas la puerta hacia dentro y hacia afuera, hasta que consigas sacar el pestillo. Esta técnica no es difícil si se tiene algo de práctica, pero de primeras puede necesitar varios intentos.

Por último, si después de haberlo intentado, tu puerta sigue cerrada y con la llave dentro, lo mejor es que llames a un cerrajero, hay que intentarlo, por supuesto, pero nada como un buen profesional de la cerrajería para solucionar este tipo de situaciones. No lo dudes, y cuenta con profesionales del sector.

 

 

CERRADURA DE SEGURIDAD O PUERTA ACORAZADA

¿Cerradura de seguridad o puerta acorazada? Esta es la pregunta que nos hacemos todos a la hora de mejor la seguridad de nuestra vivienda u oficina. Nos surgen muchas dudas, y realmente no sabemos por dónde tirar, y esto es básicamente porque nos falta información. Por eso vamos a tratar de resolver vuestras dudas, y que la elección de la nueva seguridad para vuestras viviendas sea más fácil, rápida, y sobre todo segura.

Lo primero que tenemos que tener claro es qué es una puerta acorazada. Y esto es lo primero que vamos a contar. Una puerta acorazada, es una puerta fabricada íntegramente en acero, si es cierto que está diseñada con placas de madera, pero con la única funcionalidad de estética, por lo tanto, está fabricada con material de alta seguridad y resistencia, que pone muy difícil su acceso a ladrones profesionales. Este término nos suele traer desconcierto a todos, a todos los que, como nosotros, no somos profesionales del sector de la seguridad, ya que no es el único término que encontramos o escuchamos por ahí, sino que también nos encontramos con el de “puertas blindadas”, y esto nos crea confusión.

¿Es lo mismo una puerta acorazada qué una puerta blindada? ¿Se las llama de las dos maneras indistintamente? No, no es lo mismo, y no son términos usados correctamente para el mismo tipo de puerta indistintamente, y esto es lo primero que tenemos que tener claro. Una puerta blindada, por mucho que su término suene a máxima seguridad, es simplemente una puerta de entrada fabricada en madera, tanto el marco como la hoja, si bien es cierto, suelen contar con algunos refuerzos de hierro, pero aun así, no son puertas que presten una alta resistencia en situaciones de robo, por lo tanto no llegan a la seguridad que brinda una puerta acorazada, y no debemos confundirlas.

La puerta acorazada es la mejor opción de las dos en cuanto a seguridad se refiere, no solo por sus material de mayor calidad, sino por sus complementos de máxima seguridad, que son mucho más superiores que una puerta blindada, y estéticamente, es igual de valedera, por lo que la elección en este punto nos queda bastante clara por cual debemos decantarnos.

Tampoco está mal saber, en este caso, que desde 2013, la normativa española UNE-85160, descartó esta diferenciación entre puertas acorazadas y puertas blindadas, para pasar a llamar a ambas “puertas de seguridad” diferenciadas por grados, grados según su resistencia y seguridad frente a ataques indeseados. Existen cinco tipos de grados, clasificados en: Clase 1, Clase 2, Clase 3, Clase 4, y Clase 5.

La Clase 1 y 2, son puertas con poca resistencia, y en ellas se encuentran la mayoría de las puertas blindadas, y algunas puertas acorazadas que no han conseguido tener tanta resistencia.

La Clase 3, es la que marca el término de “puertas de seguridad”, debe tener un certificado de grado tres, para ser considerada puerta de seguridad.

La Clase 4 y 5, son mucho más resistentes, y cuentan con mayor protección que las de clase 3, son las de máxima seguridad. Por ello suele ponerse una puerta de Clase 5 en ciertos locales comerciales con alto riesgo de ataques o robos.

Una vez que tenemos más o menos claro qué es una puerta acorazada, debemos conocer las prestaciones de la otra opción que nos planteaba las dudas, las cerraduras de seguridad.

¿Qué es una cerradura de seguridad? Pues bien, podemos describirlas como aquellas que por su mecanismo, piezas, sistemas o funcionamiento, son mucho más seguras que las cerraduras convencionales. Podemos dividirlas en dos grupos, cerraduras de seguridad mecánicas, y cerraduras de seguridad electrónicas. Las cerraduras de seguridad mecánicas podemos dividirlas a su vez en varios grupos según sus mecanismos, como cerraduras de seguridad de arrastre, cerraduras de seguridad de arrastre electromecánicas, cerraduras de seguridad de bloqueo, o cerraduras de seguridad para cilindros. Y las cerraduras de seguridad electrónicas, como bien indica su término, son las que incorporan componentes o funcionamientos electrónicos, orientadas básicamente a poder abrir o cerrar desde cierta distancia, o a enviar señales a su central de seguridad en el caso de ser forzada.

Llegados a este punto, y una vez que contamos con unas nociones básicas de la duda que se nos planteaba al principio, volvemos a la misma pregunta ¿Cerradura de seguridad, o puerta acorazada? Y la respuesta es simple, según los expertos y profesionales del sector, una opción no quita la otra, y de la misma manera, si lo que queremos conseguir es una alta seguridad en la puerta exterior de nuestra vivienda, no se puede contemplar una opción sin la otra, puesto que las dos se complementan, se refuerzan, y se hacen más seguras juntas.

Consulta siempre con un profesional del sector de la cerrajería y seguridad, antes de tomar cualquier decisión, y conseguirás la respuesta acertada sin duda.

 

¿Te has quedado en la calle? 3 trucos para intentar abrir tu puerta

¿Te has quedado en la calle? Te contamos los tres trucos más eficaces para intentar abrir tu puerta. Has salido de casa a la carrera y te has olvidado las llaves, no te agobies ni te frustres, no pasa nada, es más habitual de lo que piensas, no eres un desastre ni un despiste, simplemente eres humano, y estas cosas ocurren.

Olvidarse las llaves es de lo más normal, y quien diga lo contrario, miente. Llevamos una vida totalmente a la carrera, y con mil cosas en la cabeza, y esto hace que, de vez en cuando, actos tan simples, habituales, y que tenemos totalmente mecanizados en nuestro día a día, como es el llevar siempre las llaves encima, y más cuando vamos a salir de casa, se nos pasen, sobre todo en momentos de estrés o prisas, como cuando vamos a hacer un viaje, y comenzamos a sacar todas las maletas y accesorios de casa, o cuando llegamos tarde a una cita, cuando se nos han pegado las sábanas y llegamos tarde a trabajar, o simplemente el lío de llevar a los niños al cole. Son situaciones de estrés que hacen que olvidemos las llaves. Por eso, no es anormal que esta situación se dé habitualmente, y que a todos nos haya pasado alguna vez.

O quizás, has perdido las llaves, tienes clarísimo que cerraste la puerta con ellas, pero a partir de ahí tus recuerdos son solo dudas, no estás seguro de haberlas guardado en un bolsillo, en un bolso, en el coche,…en algún momento han debido de perderse, porque estar, está claro que llevas rato buscando, y volviendo tus pasos dados hacia atrás, y no están por ningún sitio de los que debería.

Una vez pasado el susto, y asumido que nos hemos quedado en la calle sin llaves, solo nos queda tranquilizarnos y pensar cómo podemos solucionar el problema. Si has llegado hasta aquí leyendo, es porque ya estás en este punto, con la mayor tranquilidad posible, dada la circunstancia, e intentando poner solución al asunto. Por ello, vamos a intentar satisfacer tus necesidades, y darte algunos consejos para solucionar tu incómoda situación.

Te presentamos los tres trucos para intentar abrir tu puerta, los más utilizados, o por lo menos, los más intentados por la gran mayoría en estas situaciones de olvido o pérdida de llaves.

Del primero que hablaremos es del método bumping, lo primero que tenemos que hacer es conseguir una llave bumping, y ¿Qué es una llave bumping?, pues es una llave que encaja perfectamente en la cerradura, pero que no la abre por más que lo intentes. Evidentemente es difícil encontrarlas en cualquier ferretería, por el riesgo que implica su mal uso si llegan a caer en manos de personas aficionadas a lo ajeno, pero sí pueden encontrarse por internet (recuerda siempre que hablamos de estos trucos con el fin de ayudar, y para ser usados únicamente por personas que necesitan forzar la cerradura de su propia vivienda). El caso es que cualquier llave que entre en la cerradura hasta el último pistón, puede convertirse en una llave bumping. Cada chasquido que vas a escuchar a medida que introduzcas la llave es un pistón que se levanta por un diente de la cerradura, y que luego cae en el corte debajo de esta.

Lo primero que tienes que hacer es introducir la llave hasta que solo quede un pistón por levantar. A continuación golpea la llave con un mazo pequeño de goma, o algo similar, y justamente después, gira la llave lo más rápido posible, y la cerradura se abrirá. Se necesita práctica para conseguir abrir con este sistema, pero es cuestión de intentarlo unas cuantas veces, igual conseguimos solucionar nuestro problema.

El siguiente del que vamos a hablaros es del método de la tarjeta de crédito. Si bien es cierto que este método era muy eficaz hace unos años, hay que advertir de que en los últimos tiempos ya no lo es tanto, no es tan efectivo con las puertas y cerraduras modernas como lo era con las simples de antes, pero todo es probar, no tenemos nada que perder llegados a este punto.

Necesitamos una tarjeta laminada y que sea flexible pero resistente, una tarjeta tipo a las de crédito, pero ojo, al utilizarla es posible que se dañe, por lo que es mejor utilizar cualquier otra tarjeta similar, la que tengamos de cliente de cualquier tienda, por ejemplo. Una vez que la tengas, introdúcela por la ranura que deja el marco de la puerta al juntarse con la misma, justo por encima de la cerradura, inclínala, y colócala justo detrás del pestillo, a continuación empuja la tarjeta hacia ti, despacio, mientras gira la manilla, y se producirá el milagro, si tenemos suerte.

Por último, el tercer y último truco recomendado. Si estos dos anteriores no han surtido efecto,…mucho me temo que solo te queda ¡llamar a un cerrajero¡ cómodo, rápido, y seguro, nadie mejor que un profesional para solucionar el problema, aunque siempre es bueno probar a resolverlo uno mismo, ¡por intentarlo que no quede¡.